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lunes, 21 de febrero de 2011

El lector encapsulado


En este fragmento de “Amuleto” de Roberto Bolaño, la lectora y protagonista del relato es Auxilio Lacouture, una mujer de nacionalidad uruguaya que pertenece a una clase social media-baja y que vive en México DF. No se dice exactamente la edad que tiene pero ella misma afirma tener bastantes arrugas, por lo que debe andar por los 50 años. No tiene trabajo fijo; el día se lo pasa en la Facultad de Filosofía y Letras ejerciendo de una especie de ayudante, lo cual ella llama sus “trabajos voluntarios” y por la noche lleva una vida bohemia con los poetas de México, los cuales le prestan libros de literatura mexicana. Cabe destacar su personalidad, pues a pesar de no tener una vida ideal y perfecta es una mujer con mucho sentido del humor, de esas que se ríen hasta de sí mismas, sociable, trabajadora, buscavidas, optimista, decidida y sin tapujos para decir lo que piensa. Además, tiene un gran autoestima, pues ella misma se define como inteligente, valiente y educada. Se puede hacer referencia también a su físico, el cual la lectora describe: alta, flaca, el pelo rubio y canoso con un corte a lo Príncipe Valiente, las arrugas en la frente… En definitiva, la versión femenina del Quijote, forma en que la llamaba Pedro Garfias.
El libro que lee Auxilio es uno con los poemas de Pedro Garfias. El acto de su lectura se produce en la Facultad de Filosofía y letras, donde ella se pasaba el día, en la cuarta planta más concretamente en el baño, en el wáter.
El día en que lee ese libro en el wáter es el 18 de septiembre de 1968, por lo que es casi el final del verano. Se sabe que es de día porque ella sólo iba a la Facultad durante ese período. De repente, mientras leía, el ejército irrumpió en la Facultad sin ella darse apenas cuenta.
Estando sentada en el wáter, la lectura se interrumpe cuando va a ver lo que ocurre fuera. Una vez comprobado, en lugar de cundirle el pánico vuelve a sentarse en el wáter (aunque sin apetecerle defecar) y se sumerge de nuevo en la lectura, pero ésta vez una lectura de la que ella misma dice: “Se hizo enloquecedora, los versos pasaban tan rápidos que apenas me era posible discernir algo de ellos…”
El lugar escogido es la Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Hay numerosas razones por las que hemos escogido este lugar, aparte de por ser un lugar hermoso repleto de una historia literaria increíble.
Una de las razones es obvia, puesto que en el propio relato de Roberto Bolaño el acto de lectura se produce en la Facultad de Filosofía y Letras. Obviamente ésta no es la de Granada, sino la de México DF, pero este hecho hace que se le pueda dar mucho juego a la lectura. En concreto, el acto se realiza en el baño de esa facultad, y por ello hay un lugar dentro del lugar, del que también es importante hacer mención.
Es un lugar totalmente original, pues aunque muchísima gente lee cuando va al baño no suele aparecer éste en la literatura como lugar de lectura. Este sitio guarda mucha relación con la personalidad de la lectora, porque ella es una mujer con mucho sentido del humor y muy sociables, además de ser muy sencilla y espontánea; con el baño ocurre algo parecido (guardando las diferencias) en el sentido de que es un lugar muy natural, muy habitual, al que acude todo el mundo para sus necesidades. Igualmente, a ella siempre acude el personal de la Facultad para pedirle ayuda, para contarle “sus penas y sus esperanzas”.