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sábado, 4 de junio de 2011

El espacio en Lopo

Hola, soy una alumna de la asignatura Literatura Hispanoamericana III, y mi trabajo ha sido describir el lugar en el microrrelato "Lopo", de Luisa Valenzuela.
El trabajo que he llevado a cabo ha sido complejo, pese a la brevedad del relato analizado.
Para describir el lugar de la lectura, he tomado el espacio como algo intangible que rodea a la persona que lee, podríamos decir que es el "ambiente" en el que se encuentra: es una conjunción entre el lugar físico en el que el lector está, y la sensación mental que este espacio le produce. Procedo ahora a explicar los grados de este espacio:

-GRADO DE ILUMINACIÓN: el espacio aparece aquí iluminado de forma excesiva. Decimos que puede ser iluminado porque el espacio "ilumina" al protagonista. Entendamos aquí iluminar como "enseñar", "mostrar": le informa sobre lo que puede ocurrirle. Esta iluminación es tan grande, causa tanta impresión en el lector, que vemos que llega incluso a ser cegadora.
-GRADO DE APERTURA: se trata de un espacio cerrado, tan cerrado que incluso ahoga al protagonista. El espacio no ofrece vía de escape, el habitante ante tanta cerrazón se ve obligado a escapar de forma violenta.
-GRADO DE MOVILIDAD: el espacio es inmóvil, el habitante de dicho espacio no puede moverse de ahí, se siente oprimido. Esto está ligado al grado de apertura: al igual que el espacio es cerrado, es también imposible de mover, es totalmente estático. Ante esa imposibilidad de movilidad tenemos también la sensación de asfixia que mencionábamos en el grado de apertura. Podríamos decir que la cerrazón del espacio, junto a su nula movilidad,producen en el protagonista una sensación inmensa de claustrofobia.
-GRADO DE ERODABILIDAD: el espacio se va destruyendo poco a poco, conforme el habitante ocupa ese espacio, se va degenerando porque aumenta la incomodidad de ese habitante. Esa incomodidad es la que produce que el lugar se vaya destruyendo cada vez más, hasta el punto de que esta persona decide por sí misma destruirlo todo porque no puede soportar tanta presión.
-GRADO DE MODIFICABILIDAD:el entorno, que aparece aquí ligado a la idea de destino, aparece imposible de modificar. Está escrito, está fijado, y es inamovible. No se puede cambiar lo que va a ocurrir. Aunque al ocupante quizá le gustaría cambiarlo, es imposible. Por eso, esa imposibilidad de modificación le produce sensación de impotencia.
-GRADO DE PRIVACIDAD/INTIMIDAD: es un espacio totalmente privado, en el que nadie puede entrar.
-GRADO DE CONECTIVIDAD: la conectividad la vemos aquí ligada a lo que ocurre en el mundo exterior. Lo que el habitante lee está relacionado con lo que le ocurre fuera, en el mundo tangible. El espacio, aunque aparezca como aislante del mundo, como que "encierra" al habitante, a la vez que lo conecta con el mundo real, ya que éste es reflejo de lo que se observa en este espacio.
-GRADO DE RE-CONOCIMIENTO: el reconocimiento aquí es total. El habitante reconoce ese espacio en su propia vida, ese espacio es totalmente reconocido por él como reflejo de su existencia.
-GRADO DE ESTANCIALIDAD: el habitante aparece presente en el espacio todo el tiempo. Quisiera no estar ahí y poder escapar a otro lugar, pero eso no es posible, y eso le causa frustración y claustrofobia.
-GRADO DE TRANSITABILIDAD: el lugar es transitable por parte del habitante. Es imposible de transitar para el resto de las personas, ya que el resto de la gente no puede meterse,eso es algo que solamente puede hacer él mismo. Por tanto, el grado de transitabilidad para el protagonista es total, pero para el resto de las personas es nulo.
-GRADO DE ACCESIBILIDAD: diremos que la accesibilidad para las personas que no son el habitante es imposible. Para dicho habitante, la accesibilidad a este espacio es algo obligatorio, está forzado a acceder a él.
-GRADO DE EVACUABILIDAD: la evacuabilidad es casi irrealizable. El ocupante se encuentra encerrado en ese espacio, forzado a estar ahí. La única opción de evacuación que se presenta es la ruptura de ese espacio.
-GRADO DE INTERFERENCIA: podemos decir que no se dan interferencias entre el espacio representado y el mundo exterior. El personaje aparece aislado del mundo , está sumergido en ese lugar, que al ser cerrado y producir ese ahogo, aparece como imposible de ser penetrado por los ruidos del mundo exterior.
El habitante está totalmente inmerso en ese mundo, y él se percata de esa ausencia de interferencias. Esta ausencia de interferencias le ahoga y le produce deseo de escapar.
-GRADO DE ALTURA CON RESPECTO AL SUELO: el espacio está a ras del suelo.

Hasta aquí la descripción del lugar que hice con palabras . En cuanto a la imagen que representa ese espacio, aquí la tenemos:


El proceso de búsqueda y realización de la imagen me resultó complicado, por no disponer de espacio en el que poder representar lo que quería. Al final hice esto, y he quedado bastante satisfecha. La verdad es que el proyecto "Ciudad de lectores" me ha resultado muy interesante, y ha hecho despertar en nosotros la faceta de la creatividad.

lunes, 30 de mayo de 2011

Un sueño realizado, Onetti

Somos dos de las alumnas que han participado en el proyecto Ciudad de Lectores junto a la profesora Gracia Morales. Escogimos el texto de Onetti, Un sueño realizado, ya que la idea que se nos propuso nos pareció interesante y decidimos trabajar en ello.
En primer lugar, tuvimos que asignar un tipo de lector en el cual se reflejara el texto y después asignarle un lugar físico, el cual había que describir dentro de diferentes grados. Hay que aclarar que no solo se trata el aspecto físico del lugar, sino también lo abstracto. Así, estos son los grados que nosotras expusimos:

-Grado de Iluminación: es medio tirando a bajo. La luz entra a través de grietas esparcidas por el lugar, unas son más anchas y otras más estrechas. Pero hay una en el tejado que da un haz de luz bastante amplio.
-Grado de apertura: es un lugar cerrado, aunque hay algunas ventanas en algunos de sus lados que tienen pequeñas rendijas por donde se puede observar el exterior.
-Grado de movilidad: se trata de un lugar estático.
-Grado de erodabilidad: en su momento era bajo, pero con el paso de los años se va haciendo más susceptible a la erosión.
-Grado de modificalidad: es alto, con un espacio de tiempo no demasiado amplio el lugar puede ser cambiado de forma completa.
-Grado de intimidad/privacidad: es un lugar privado e íntimo, aunque en algunos momentos puede tratarse de un lugar compartido entre más personas y hay un menor grado de privacidad.
-Grado de conectividad: se puede conectar con el exterior, pero la conexión no tiene por qué ser del todo abierta con el exterior. Es decir, depende de la persona y si quiere relacionarse con los demás.
-Grado de reconocimiento: es un lugar no conocido por muchos, ya que no es un lugar común, no todos pasamos por un sitio así, con el ambiente de nostalgia y fracaso que se respira.
-Grado de estancialidad: no es un lugar de paso pero tampoco es un hogar donde se desarrolle una vida. Es un lugar al que se acude de forma física pero al mismo tiempo se acude de forma mental y sentimentalmente.
-Grado de transitabilidad: es medio. Es un lugar que tiene fácil paso pero no está transitado por una multitud de gente. Al contrario, la  gente que pasa por allí es poca.
-Grado de accesibilidad: es más o menos bueno, es accesible pero más que nada para las personas que conocen ese lugar. 
-Grado de evacuabilidad: es fácil entrar, pero no lo es tanto salir, ya que una vez dentro la persona se reencuentra con partes de su yo que lo hacen reflexionar y dan pie a volver de nuevo.
-Grado de interferencia: no hay mucha interferencia de este lugar con el exterior, pueden oírse los sonidos que tienen que ver con la naturaleza, y con un sonido de fondo la vida de la sociedad.
-Grado de altura con respecto al suelo: está al nivel del suelo, aunque algunas de sus partes poco a poco se van introduciendo en el subsuelo.

Después de realizar esta tarea, realizamos una pequeña relación entre el lector y el lugar, qué siente el lector, cómo se encuentra, qué le inspira el lugar. Esta parte fue interesante, ya que intentamos condensar en una pequeña explicación lo que a nosotras nos inspiraba. Aquí os dejamos esa relación:

"La relación que guarda nuestro lector con este lugar, es estrecha, es cercana, pero no hay que tomar siempre la cercanía como algo próximo, puede ser un recuerdo actual pero alejado en el tiempo. El lector comparte algunas horas con él porque está a su lado, porque en ciertos momentos del día acude aquí. Pero ¿qué lo relaciona realmente con él? Su pasado, su fracaso y su forma de sentir. Es esa vaga tristeza que llega con el paso de los años la que lo envuelve en un pequeño círculo vicioso; le hace volver ahí para sentir esa nostalgia, a veces con pinceladas claras y otras con recuerdos oscuros.
Cuando el lector entra a ese lugar es como si oliera a tierra mojada, a humedad. Pero no es una humedad del todo corrompida, si no un olor no desagradable que te hace reflexionar y recordar que antes de la tormenta salió el sol, y que después vino la lluvia. Y que aun así, después de la tormenta siempre llega la calma.
Es un lugar donde se relaciona con la lectura, no necesariamente de un libro, también puede leer sus recuerdos y escribir uno propio en su cabeza, una vieja historia, una biografía con páginas arrancadas y perdidas. Recurrir a ese lugar y hacer cualquier tipo de lectura no sólo supone leer por leer o recordar porque la mente le da ese capricho, sino que es un reencuentro con su propio yo, con sus pasiones, sus desdenes y el desencanto que tiene la vida ahora, y quizás el falso triunfo que tuvo en el pasado.
Al fin y al cabo es un sitio donde el lector se siente un poco perdido pero al mismo tiempo acaba encontrándose a la mitad del camino. Porque aunque la lectura pueda resultar un poco oscura o no exista la luz necesaria que pueda hacerlo resurgir, es la magia de la unión del recuerdo, de la palabra y de una obra de teatro la que lo ha acompañado toda su vida, y esa fue su forma de vivir. Y esa será su forma de seguir viviendo, acudiendo a ese lugar y recordando que en su camino, un haz de luz que irradia del techo en una habitación algo tenebrosa, lo hará resurgir levemente del camino vital que poco a poco, se esfuma entre sus dedos.”

Posteriormente dimos el siguiente paso, realizar la imagen. Esta parte fue a nuestro parecer la más interesante, puesto que había que llevar a un espacio real, o buen visual, lo que anteriormente habíamos estado trabajando. Para la imagen se buscó un lugar al aire libre, con luces algo oscuras, pero también una fuente de luz que diera al lector esa esperanza que encontraba en la lectura, ese punto de reencontrarse con sí mismo.
Situamos a un lector leyendo, para hacer la imagen más real y más cercana para el espectador que la ve. También aplicamos una visión bicolor de la imagen, para expresar esa nostalgia de la que hablábamos en la relación lector-lugar. Aquí mostramos el resultado final:


Este es todo el trabajo que nosotras hemos realizado. ¿Por qué decidimos participar en este proyecto? Porque nos atrajo la idea de unir arquitectura y literatura, cómo relacionar un texto y leerlo de otro modo, como antes no lo habíamos leído.
Admitimos que en un principio el proyecto nos impresionó un poco y no sabíamos muy bien cómo hacerlo, pero era un reto que nos habíamos propuesto y supimos que podríamos superarlo con éxito.
Esperamos que sea de vuestro agrado, porque nosotras lo hemos hecho con todo el nuestro y hemos intentado exponeros con claridad el proceso que hemos hecho con el texto de Onetti.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Explicación de el proceso en la asignatura Literatura Hispanoamericana III

A finales de febrero de 2011, comenzaron las clases de Literatura Hispanoamericana III. Yo imparto las clases en el grupo de mañana de dicha asignatura.
Como formo parte del proyecto de innovación docente "Granada: ciudad de lectores" animé en los primeros días a los alumnos a formar parte, optativamente, de él. 

La pretensión de esta entrada es describir, brevemente, 
cómo ha sido la labor que hemos llevado a cabo.

Se formaron finalmente dieciocho grupos, que hemos trabajado con dieciocho textos:

Alfredo Bryce Echenique, El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz (fragmento)
Carlos Fuentes, “Aura” (completo)
Cristina Peri Rossi, “El arte de la pérdida” (completo)
Elena Poniatowska, “La hija del filósofo” (completo)
Jorge Luis Borges, “La biblioteca de Babel” (completo)
Juan Carlos Onetti, “Un sueño realizado” (completo)
Julio Cortázar, “Continuidad de los parques” (completo)
Julio Cortázar, “Maneras de estar preso” (completo)
Julio Cortázar, Rayuela (fragmento)
Julio Ramón Ribeyro, “El libro en blanco” (completo)
Luisa Valenzuela “Lopo”  (completo)
Ricardo Piglia, "El último lector" (completo)
Ricardo Piglia, “Un pez en el hielo” (completo)
Roberto Arlt, El juguete rabioso (fragmento)
Roberto Bolaño, Amuleto (fragmento)
Rodrigo Fresán, "Apuntes para una teoría de lector" (completo)
Sergio Pitol, “El relato veneciano de Billie Upward” (completo)
Sergio Pitol, “Vals de Mefisto” (completo)

La propuesta que diseñamos para desarrollar con los/as alumnos/as intentaba ligar la idea de la lectura con la noción de espacio; además, el material que se iba generando le era enviado a Javier Castellano y Sergio Castillo, profesores de Arquitectura de la Universidad de Málaga, y ellos lo utilizaban para trabajar con su grupo de estudiantes.

Dividimos el trabajo en tres frases:

Primera fase
 
Descripción de lugar físico (real) en el que ocurría el acto de lectura dentro del texto. Esa descripción no debía decir explícitamente en que sitio estábamos (en una casa, una cafetería o una biblioteca), sino describir las características de dicho espacio, basándonos en una serie de nociones previas: 

  •          Grado de iluminación (cómo es la iluminación del lugar)
  •          Grado de apertura (hasta qué punto está abierto o cerrado)
  •          Grado de movilidad (¿se trata de un lugar que se mueve o que está fijo?)
  •          Grado de erodabilidad  (la velocidad a la que ese espacio es erosionado y afectado por el exterior: viento, agua, etc.)
  •          Grado de modificabilidad (las posibilidades que su ocupante tiene de cambiar su disposición)
  •          Grado de intimidad / privacidad (hasta qué punto el lector está solo, en un espacio privado, dentro de él)
  •          Grado de conectividad (sus posibilidades o no de estar conectado con el exterior)
  •          Grado de re-conocimiento (pensar hasta qué punto se trata de un lugar reconocible o inédito para el lector)
  •          Grado de estancialidad (capacidad para permanecer o no en dicho sitio; si un lugar de paso o un lugar para quedarse)
  •          Grado de transitabilidad (hasta qué punto es fácil moverse por dentro del espacio)
  •          Grado de accesibilidad (hasta qué punto es fácil entrar en el espacio)
  •          Grado de evacuabilidad (hasta qué punto es fácil salir de él)
  •          Grado de interferencia (¿le afectan o no los ruidos y circunstancias exteriores?)
  •          Grado de altura con respecto al suelo (¿está a nivel de suelo o queda por arriba –y cuánto- o por debajo?)
Con estas referencias, cada grupo redactó un pequeño texto (aproximadamente de una página), aplicando estos “grados” al lugar real en el que ocurría la lectura en el relato.
Este material fue recibido y trabajado por los/as alumnos/as de Arquitectura de Málaga: tuvieron que buscar un sitio ya existente de Málaga, que cumpliera (al menos en su mayor parte) los requisitos que marcaban dicha descripción.

Segunda fase

Esta fase fue, sin duda, más compleja. Mucho más abstracta e interesante, permitiéndonos desarrolla un pensamiento creativo y crítico.

Imaginemos que la lectura es un modo de transportar al lector a otro sitio. De cambiar su ubicación: ¿cómo sería el lugar al que el lector de cada relato se traslada cuando se concentra en su texto?
No estoy hablando de un lugar geográfico concreto, sino de un lugar simbólico. 
Definimos a esto como “la lectura como espacio metafórico”.
- Hay personas que buscan libros que les hagan sentir cómodos, en un lugar reconocible: hay lectores que cuando leen buscan sentirse como en su casa.
- Hay quienes desean, por el contrario, que la lectura les lleve, en cambio, a un lugar desconocido, inseguro, tal vez un sitio en el que perderse: la lectura entonces sería como un laberinto donde nos dejamos enredar.
- Hay lectores que buscan que los libros les ayuden a conocer el mundo, a tener una mirada panorámica sobre él: la lectura sería entonces como una torre a la que subirnos y desde la que dominar la realidad.
- Etc., etc….

El reto consistía, entonces, en utilizar el mismo listado de los grados, pero aplicarlos, en este caso, a cómo sería ese espacio metafórico al que la lectura nos traslada.

Consciente que esta fase era bastante compleja, intenté ayudarles a los alumnos ofreciéndoles un ejemplo. Propuse mi propia lectura de cómo era esa metáfora espacial para la acción de leer de un personaje al que todos conocemos: Don Quijote.
Así era como yo lo veía:

“LA LECTURA COMO ESPACIO SIMBÓLICO EN
DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Interpretación personal de Gracia Morales

Grado de iluminación: es un sitio donde la iluminación resulta enceguecedora. No sólo porque entra mucha luz, sino porque parece haber en él espejos y superficies metálicas que reflejan y multiplican esa luz.
Grado de apertura: se trata de un lugar cerrado, si bien las paredes que lo cercan no producen sensación de clausura. Se trata de una forma de cierre sutil, que no produce sensación de claustrofobia al lector. Él, de hecho, cree estar en un lugar abierto, pero no lo es.
Grado de movilidad: es un sitio que, a lo largo del tiempo, se ha ido desplazando, pero muy sutilmente. El movimiento es apenas perceptible, pero existe.
Grado de erodabilidad: este recinto que venimos describiendo va degenerando paulatinamente hasta que, finalmente, con el paso de los años, debido al empuje de elementos exteriores, acabará totalmente destruido.
Grado de modificabilidad: el lugar es modificable, pero dentro de ciertos límites: las modificaciones, que se están produciendo constantemente, en realidad no modifican la esencia de ese lugar.
Grado de intimidad / privacidad: se trata de un espacio totalmente privado. Nadie puede entrar en él. Quizá su habitante querría compartirlo con algunas visitas, pero eso no resulta posible.
Grado de conectividad: la conexión con el exterior no es fácil. El que está habitando desde dentro cree estar conectado con el exterior, pero no es así: lo que le viene de fuera está siempre distorsionado, porque los mecanismos de conexión están defectuosos.
Grado de re-conocimiento: es un lugar reconocible para un sector culto, porque no resulta de uso cotidiano: ha habido otros habitadores de espacios como este y han dejando señales de este lugar a lo largo de la historia, pero no en un grado muy alto. Son como elegidos. No obstante, el lugar concreto en el que nos encontramos ahora es sin duda el emblema de este tipo de espacios. Después otros constructores han imitado este espacio original.
Grado de estancialidad: en este caso el usuario de este espacio se ha quedado allí por mucho tiempo, lo ha convertido en una estancia, aunque ciertamente debiera haber sido sólo un lugar de paso.
Grado de transitabilidad: el habitante del lugar lo transita sin problemas: se siente libre allí, es realmente su sitio.
Grado de accesibilidad: No ha sido fácil acceder a este espacio: ha sido necesario tiempo.
Grado de evacuabilidad: Pero una vez dentro, no es fácil salir. El personaje se halla encerrado en este lugar, pero sin ser consciente de ello. Él cree que ha salido ya de ese lugar, pero sigue viviendo allí. No encuentra una salida, porque tampoco la está buscando.
Grado de interferencia: Llega, inevitablemente, el sonido del exterior, pero llega difuso y modificado. Lo que fuera es sólo un susurro, dentro puede sonar como un grito y viceversa.
Grado de altura con respecto al suelo: Es un lugar que se coloca por encima del suelo, bastante en alto.
Sentimientos del ocupante del espacio con respecto a él. ¿Cómo lo habita? ¿Cómo es su relación con él?
Como hemos indicado, el habitante se encuentra cómodo en ese sitio: lo ha hecho suyo. Sin embargo, los que están fuera sienten que ese lugar, el que él ha elegido, no es el adecuado para quedarse a vivir. He insistirán una y otra vez en que debe salir de ese sitio. Los de fuera lo sienten como un lugar peligroso, pero para el habitante ese mismo peligro es lo que le aporta su razón de ser. Él necesita ese lugar. 

Cada grupo redactó, entonces, una nueva reflexión, que volvió a llegar a las manos de los estudiantes de Arquitectura de los profesores Javier Castellano y Sergio Castillo. En este caso, el trabajo de los/as alumnos/as de Málaga consistía en realizar un proyecto arquitectónico para crear un lugar físico que respondiera a las características descritas por cada uno de los grados.

Tercera fase

La última fase del trabajo de mis estudiantes de Literatura Hispanoamericana III consistía en buscar o crear una imagen que respondiera a ese lugar simbólico descrito en la fase dos. Podría ser un lugar real o un lugar imaginario, diseñado explícitamente para el proyecto.


Bien, ya hemos terminado las tres fases. 
Estoy muy satisfecha con cómo se han implicado los/as alumnos/as que, a pesar de las dudas que han tenido en algunos momentos, han seguido confiando en el proyecto y lo han sacado adelante.

He introducido toda esta explicación para que, ahora, ellos/as mismos/as puedan pasar a explicar en este blog cómo han sido sus propias experiencias.

Un abrazo fuerte,

Gracia Morales - Profesora de Literatura Hispanoamericana III- Universidad de Granada


jueves, 31 de marzo de 2011

El lector ecuménico

En este texto, "La biblioteca de Babel" de Borges,  el lector se ve representado a sí mismo: el cuento es una especie de metáfora del mundo, representado por una biblioteca. El lector ha vivido ya lo suficiente como para ser capaz de verse a sí mismo en casi todo, como cuando vuelves a la casa de tu padres y sientes que todo forma parte de ti: algo así debe pasarte cuando tienes mucha vida a las espaldas, mucho libros leídos, muchos días vividos y noches dormidas –o no-.
Lugar escogido para este tipo de lector: Carril de la Lona, número 3 (Albayzin) 
Por Sabrina Behihofer y Ángel Galera

El lector atrapado

La historia de "Continuidad de los parques" de Julio Cortázar se halla sumergida de principio a fin dentro de otra historia, es decir, existe una intrahistoria. El protagonista del relato, el lector que nos ocupa, queda totalmente sumergido y atrapado por la novela que lee, hasta tal punto, que es asesinado por sus propios personajes. Realidad y ficción se entremezclan, introduciéndose la lógica dos o ficcional del texto de una manera tan sutil que a primera vista nos pasa desapercibida.
Tiene en todo momento conciencia de lectura y se deja llevar por el hilo de los personajes.
El lugar de Granada más propicio para este tipo de lector: Lavadero de la Placeta del Sol (Realejo).
Por Carmen Comino Martínez 

El lector bandoleresco

En "El juguete rabioso" de Roberto Arlt, la lectura de aventuras y bandidos influye en la personalidad del protagonista, del cual no se conoce el nombre hasta avanzadas las primeras páginas, cuando Enrique lo nombra; se llama Silvio, quien, junto a Enrique Irzubeta, comienzan a cometer robos. Éste último, engañaba a fabricantes, falsificaba objetos que luego vendía, etc.
El chico reconoce que “ya había leído los cuarenta y tantos tomos que el Vizconde de Ponson de Terrail escribiera acerca del hijo adoptivo de mamá Fipart, el admirable Rocambole, y aspiraba a ser bandido del la alta escuela”, cuando conoció un día estival, en el sórdido almacén del barrio a Irzubeta. El término de “sórdido almacén” puede tener  un sentido metafórico o quizá referirse al lugar de trabajo del viejo zapatero, pero es un dato que no se queda lo suficientemente claro.
Silvio afirma también haber descubierto un nuevo mundo pintoresco en la casa de la familia Irzubeta; esto posiblemente lo diga porque junto a Enrique hizo “gamberradas” inimaginables. Y es que en aquella familia todos holgaban con vagancia dulce, con ocios que se paseaban de las novelas de Dumas al reconfortante sueño de las siestas y al amable chismorreo del atardecer.
El tipo de lectura en la que lo inició el viejo zapatero, la literatura bandoleresca, provocó un cambio en su vida, y más aun cuando conoció a Irzubeta, el que lo inició de lleno en una vida de robos y malas acciones.
Lugar elegido de Granada para este lector: Mirador de San Cristóbal (Albayzin)
Por  Inmaculada Arroyo García y María Dolores Villegas Gualda
 

El lector en Si Menor


En "El Vals de Mefisto", cuento extraordinario de Sergio Pitol, la elección de leer, y de leer una revista que contiene un artículo del ex-marido de la protagonista de este relato, está bastante relacionada con el destino, el azar: “cayó a sus pies la revista”. Nuestra protagonista quería leerla tranquilamente en su casa, y al final su inconsciente (la puso en su bolso de mano en vez de en la maleta negra ), le da la posibilidad de leerla antes, a destiempo, durante su viaje nocturno.
La lectora se encuentra en un punto transformada por la lectura,  ya que confrontándose a ella se da cuenta de lo positivo de su ruptura con su ex-marido, de sus diferencias y distintos de puntos de vista. Ya han cogido dos caminos diferentes, y toda esta nostalgia que siempre es necesaria, le permite ir adelante con menos remordimientos.
Al fin y al cabo la lectura de la protagonista es concreta y hace que  nosotros, los lectores del cuento, entendamos la paradoja del personaje y de toda ruptura amorosa, de cualquier una persona frente a una relación de pareja. 
Lugar escogido en Granda para este lector: la muralla del Albayzin.
El soporte musical que acompaña al texto y al lugar:
Escogí tres obras distintas que pueden acompañar una lectura como ésta. La primera parte es un pasaje del vals n°1 extraído del Vals de Mefisto de Liszt. Me parecía interesante concretar el tema principal del cuento para dar una visión real a esta música y entender mejor la virtuosidad de la que se habla en el cuento. Esta obra pianística fue compuesta en 1859, en pleno romanticismo, y al escucharla se notan las ambigüedades pasionales que se narran en el cuento.
El segunda parte es una composición para canto y piano de Bemberg, titulada Chant hindou: se cuenta, con un texto en francés, el dolor de la muerte de un amante. La voz lírica desesperada nos ayuda a ponernos en la piel de la protagonista, que refleja la desestabilización de provocan los sentimientos de la protagonista por Guillermo. Esta obra romántica también ofrece muchos matices relaciones con las pasiones amorosas.
La última parte es una interpretación de una canción francesa muy famosa, Ne me quitte pas de Jacques Brel. El título significa “No me dejes”, y la letra es muy triste, pero esta interpretación quiere dar otra visión de la canción, expresar lo contrario musicalmente y emocionalmente. Simbolizaría la paradoja de los sentimientos amorosos,  como lo que vive la protagonista: su vida continúa, aunque se haya quedado tocada y perturbada al leer la revista de Guillermo.
La música es el arte más puro, por su aspecto imperceptible, impalpable e inexistente. No podemos protegernos de los sentimientos y de las emociones que nos trasmite. La experiencia sensorial que propongo es la de descubrir esa parte de la muralla, en la que no se escucha los ruidos agresivos de la ciudad (coche ..), en este lugar medio escondido, medio abierto al mundo. Y empezar a leer el cuento con este fondo musical, escogido para hacer surgir las emociones encontradas en el cuento. La evolución de las composiciones remite a la evolución de la protagonista, y deben servir por un lado a la lectura y por otro lado al lector que de esta manera consigue ensimismarse en un universo ficticio.
El piano solo al principio permite entrar en el cuento casi sin darnos cuenta de que la música suena, la segunda obra tiene relación con la primera gracias al piano que tienen en común, pero la voz añadida abre un sinfín de perspectivas emocionales. La voz es el único instrumento que forma parte de nosotros, y de hecho experimentamos una sensibilidad particular al escucharla. La última parte la grabé a capela.
Por Eva Frey

El lector fragmentado

La lectura en "El arte de la pérdida" de Cristina Peri Rossi sólo tiene como objetivo pasar el tiempo,  pero se convierte para el lector en un texto de gran interés. Su lectura despierta una esperanza nueva, se siente una persona diferente y los puntos negativos de su vida se esfuman de repente al leer el artículo. En efecto, según la teoría del psicólogo que lo escribió, todos los hombres poseen el secreto de su identidad personal, algo que nunca le abandonará y que nunca podrá revelar.
El lector se siente más poderoso, más seguro de sí mismo como si fuera un ser privilegiado que posee un tesoro secreto. La alegría invade de nuevo su mente.
Pero después de haber sido transformado por la lectura, vuelve a la realidad y se le ocurren diversas preguntas. ¿Cómo utilizar su tesoro si aun no sabe qué es? ¿Alguien podría robárselo?
Entonces, se puede destacar un movimiento circular creado por el efecto de lectura sobre el lector, despojado de todo después de haber tenido ilusiones, se vuelve al mismo estado que antes de la lectura.
Lugar escogido para esta clase de lector: la estación de autobuses de Granada.
Por ANSRI CORALIE y COLLIN CAROLINE

El lector-espejo


La lectora del cuento "Maneras de estar preso" de Julio Cortázar, mientras lee el texto, reflejada en sus páginas, siente que su vida se va desarrollando, que fluye y se expande. Por eso, tiene que leer el texto para saber lo que sucederá en su vida. Es decir, el libro describe y define toda su vida. Nuestra lectora cambia de todos modos después de leer el texto, ya que su vida se transforma en el momento que la lectura. Los hechos que lee en el texto ocurren al mismo tiempo en el libro y en su propia vida.
El lugar elegido para este lector es la estación de tren de Granada.
Por Nina Dillen y Pandora Versteden

El lector encantado


Tenemos un texto de Carlos Fuentes, "Aura", donde se produce una transformación en el lector después de la última lectura. En ésta encontramos las respuestas a todas las escenas misteriosas ocurridas en la casa. Ahora todo cobra sentido de la mano de la lectura, pero por si queda lugar a dudas será la “lectura” de las fotos, una prueba mucho más evidente y poderosa, la que sentenciará el final. Entre las fotos encontrará una primera del coronel y una segunda en la que aparentemente está retratada Aura, sin embargo en el reverso de la foto encuentra la firma de Consuelo Llorente, la mujer del coronel y la anciana que lo contrató. Pero la cumbre de la anagnórisis, como si de una tragedia romana se tratara, viene de la mano de la tercera foto en la que parece Aura, un poco más envejecida, junto al coronel Llorente. Al mirar esta foto el lector se reconoce y ve el gran paralelismo que poco a poco se ha ido presentando a lo largo de toda la obra: Él y el coronel Llorente son la misma persona, Aura y la señora Llorente son la misma persona. Entonces, nos encontramos ante la luz cegadora en el momento culmen del reconocimiento, momento en el que “toda la verdad sale a la luz”:
“Pegas esas fotografías a tus ojos, las levantas hacia el tragaluz: tapas con una mano la barba blanca del general Llorente, lo imaginas con el pelo negro y siempre te encuentras, borrado, perdido, olvidado, pero tú, tú, tú.”
El lugar escogido para este tipo de lector en la ciudad de Granada es la biblioteca del Hospital Real
Por Soraya Castillo Lombardo y Rafael Ortega Mesa.  

jueves, 24 de febrero de 2011

El lector posimposible

El cuento que hemos elegido es Tlön, Uqbar, Orbis Tertius que trata de cómo el narrador encuentra un artículo en una enciclopedia en el que se describe un mundo, Tlön, y a partir de él lleva a cabo una indagación sobre el contenido del artículo para verificar su realidad, pronto se despierta el interés del resto de intelectuales. Más tarde se da a conocer un tomo en el que se explica más sobre Tlön, a partir del mismo la difusión del mundo imaginario llega hasta tal límite que comienzan a existir cualidades propias del mundo Tlön en el mundo humano. En el cuento nos encontramos a un tipo de lector varón, adulto, de clase social alta, de profesión desconocida pero claramente intelectual. Los espacios donde se desarrolla el cuento son varios, generalmente bibliotecas como espacio cerrado urbano “en vano hemos desordenado las bibliotecas de las dos Américas y Europa”, y suponemos una casa como espacio privada “había recibido de Brasil un paquete sellado y certificado”. El país en el que se desenvuelve la obra es Argentina, en la ciudad de Buenos Aires. La temporalidad es ilimitada desde el momento en que se entera de que hay una versión diferente hasta que descubre el secreto. El acto de la lectura no se específica cómo se realiza el acto de lectura. El tipo de lectura está centrada en Enciclopedias. La relación del lector con la literatura es la de investigador que intenta dar certeza de una realidad aparentemente no verídica. La reflexión a la que te incita la lectura es la creación de una realidad a partir de la ficción mediante la difusión de una idea. Para que se lleve a cabo, se exige la participación de un tipo de lector: el lector posimposible. El lector posimposible es el que lleva a cabo la realización de lo imposible. Situación del lector en la ciudad de Granada: Hemos situado al lector posimposible en una biblioteca virtual llamada Biblioteca Virtual Francisco Ayala en el edificio Centro Cultural Caja Granada Memoria de Andalucía, se trata de un conjunto arquitectónico realizado por Alberto Campo Baeza. La elección de este conjunto por el diálogo y sincretismo que se establece entre este y la ciudad de Granada creando una interconexión entre el pasado, con la gran carga histórica que posee Granada, y el presente, junto con el elemento natural, Sierra Nevada.


http://es.wikipedia.org/wiki/Posimposibilismo


Por Aida y Almijara

El lector diamante


Tiene una cosa rara, Marisa, este libro, porque cuando lo abro me puedo acordar de todo lo que dice sin leer y, además de lo que está escrito ahí, también me puedo acordar de lo que la gente me cuenta y de lo que yo invento (…) y, cuando abro el libro, las puedo decir como si el libro también se acordara, es como que se me vienen todas las palabras, las historias saltan, algunas hasta parece que se hacen en las personas”

Nuestro lector, rodeado de una situación marginal y de miseria, lee para evadirse de lo que le ha tocado vivir, así como para hacer feliz a otra persona, lee para alguien y para él mismo. Lee por amor, por un sueño y por una evasión. Es un lector diamante. Chiro posee una fuerte personalidad, como la de un diamante. Un diamante sólo puede ser rallado con otro diamante, no hay otro elemento capaz de dañarlo, tan sólo alguien tan fuerte como él, con sus mismas características y aptitudes. Además, un diamante surge del simple grafito de un lápiz, sus propiedades químicas son las mismas, es el tiempo y los cambios que este experimenta los que configuran la dureza del diamante. Así, nuestro personaje, desde su niñez ha de ir conformando su propio yo, único y diferente, el cual le haga enfrentarse a cualquier situación inesperada en la vida, un error, una pérdida, un dolor. 

ÉL...
Siempre he leído por amor.
No importa el qué, cuándo o dónde, tan sólo la agradable sensación de un libro en las manos y su olor.
Esa forma… ese no sé qué que te hace suspirar y decir “Lo quiero, quiero leerme ese libro”, aunque en verdad estuviera semanas en la mesilla de noche. Pero estaba ahí, lo admiraba, lo contemplaba y, simplemente, me derretía… Tan solo el hecho de que alguien diga “libro” y suspirar enamorado. ¿Qué historia, qué secreto, qué aleph esconde este objeto tan aparentemente sobrio, quieto, callado, colocado en una polvorienta estantería, que tanto nos hace soñar? Y Soñar, porque para mí el dios aquí es el sueño, y un libro en general y cientos en particular. Sueño de día y de noche, cuando leo, cuando recuerdo, cuando suspiro, sueño con mi imaginación y sin ella, sueño por ti, por él, por mí, por ellos y con todos también. Sueño porque quiero y porque no quiero, sueño porque sí. No se haya mi felicidad entre las páginas, se haya mi vida, mi pasado, mi presente y mi futuro, y todo lo que de ello se derive.
Como he dicho, siempre leí por amor, mi sueño fue amar y ser amado, amo el arte y sé que el arte me ama a mí, y si no es así, no me importa porque nunca me lo confesará. Ningún libro me declarará abiertamente su odio hacia mí, porque yo cambiaré el sentido y será sólo amor lo que transmita.
Si pudiera leería toda mi vida, no, mejor, sería como Alicia en el país de las maravillas, pero dentro de un libro. Y que pudiera saltar de uno al otro, para vivir cada una de las historias con la atención que se merecen y que así el tiempo no me obligara a abandonar mi bonito sueño entre páginas.
Pero si hay algo más sensual y atrayente que un libro escrito, es otro sin escribir. Me volvería completamente loco si entre mis manos estuviera, lo pondría en un altar y lo alabaría por el resto de mis días y cuando ya fuera imposible adorarlo más, moriría, aunque estoy seguro que si muriera, me enfrentaría a la ley del olvido y la obligaría a cumplir mi deseo, seguir soñando para poder amar.
Amo muchas cosas, tantas… me gustaría que estuvierais en el sótano de la calle Garay en este mismo momento para que lo pudierais comprobar y así me ahorraría el esfuerzo de explicar tanto y nada a fin de cuentas.
Creo que la mejor manera de definir este sentimiento es confesando que me encanta la literatura.
Sé que si algún día dejara de amar, por supuesto, seguiría amando.
Podréis burlaros de mí y llamarme loco y yo me sentiría orgulloso de vuestro elogio, porque ahora sé que tan sólo con la locura podré ver aquello que mis ojos no alcanzan, y no es que me haya topado con el punto ciego, es que simplemente mi racionalidad no me permite ir más allá.
Si pudiera pedir un deseo sería estar loco, porque estoy cansado de vivir rodeado de personas que creen existir en una realidad encuadrada en “lo real”, y yo quiero vivir en un sueño o soñar en una vida, pero soñar.
Siempre he soñado por amor.

         ELLA...
Aaaaaaaaaaaaaaah!!!
Los pies fríos. Helados. Tiritan…
Mi silla. Mi patio. Mis manos. Blancas…
Mis miedos. Mis sueños. Mis gritos. Mis llantos. ¡Él!
Un día, y otro, y otro más. Él
Un libro, un cuento, una historia. Él
Un sueño, una esperanza, un miedo. Él
Soledad, tristeza, amparo. Él
Cariño, compañía, confianza. Él
¡Él, él, él, él…! ¡No te vayas!
Ojala pudiera gritar ¡No te vayas!
¡Quédate!
No hizo falta. Él lo sabía. Él lo sentía…
Él me quería.
Aaaaaaaaaaaaaaah!!!

miércoles, 23 de febrero de 2011

El lector-escalera



PROYECTO “GRANADA: CIUDAD DE LECTORES”
Autores: Sergio Rodríguez Caballero y Sandra Torres Montalbán.
Obra: Amor y pedagogía, de Miguel de Unamuno.
Fragmento:
“¡Con qué ansia coge Apolodoro la cama por las noches! Son entonces sus auroras, las fiestas de su alma. Recógese al frescor de las sábanas, acurrucadito, como estuvo, antes de nacer, en el vientre materno, y así, en postura fetal, espera al sueño, al divino sueño, piadoso refugio de su vida y tierra firme en que recobra ganas de vivir. Antes suele leer de alguno de esos libros que le ha dejado Menaguti y que a hurtadillas de su padre se lleva consigo y que esconde bajo la almohada. Al llegar a ciertos pasajes el corazón le martillea, y con la boca entreabierta, respirando anheloso, tiene que suspender durante un momento la lectura. ¿Es que luego sueña? Ni él mismo lo sabe desde que le hizo leer su padre una doctísima obra acerca del sueño, sus causas y sus leyes.”
El lector que recoge el fragmento de Amor y pedagogía, de Miguel de Unamuno, es Apolodoro, un adolescente español, de familia acomodada y cuya misión en la vida es convertirse en un genio. Apolodoro es una especie de experimento de su padre, que, convencido de que a través de la pedagogía y la ciencia se puede llegar a crear un ser maravilloso y genial, se propone llevar a cabo se creencia y convertirla en práctica. Desde que nace, Apolodoro es pues una persona altamente influenciable, débil y acomplejado, ya que su vida gira en torno a su padre y su empeño pedagógico.
Cuando Apolodoro conoce a Menaguti, un poeta de su pueblo, empieza su afición por la lectura. Como el fragmento recoge, Apolodoro lee de noche, en su cama, y a escondidas de su padre, para el cual la literatura está totalmente fuera de los recursos necesarios para la formación de un genio. Apolodoro lee poemas de amor, sin demasiada calidad pero si contenido. Estas lecturas coinciden con la época en que Apolodoro comienza a fijarse en las muchachas de su entorno.
Claramente, para Apolodoro la lectura es evasión, una forma de escapar del discurso pedagógico que es su vida, de la ciencia y las matemáticas. Además, la poesía hace que Apolodoro se encuentre con el amor, algo que no conocía, y le sirve también para crear y conocer su identidad.
El lugar que hemos escogido para situar a nuestro lector es un espacio que se sitúa en Camino de Ronda, enfrente del antiguo Estadio de la Juventud. Es una zona de paso, con una acera ancha, con vistas a la estación de tren y una panorámica que abarca Sierra Nevada, la Alhambra y el Albaycín. Hemos escogido esta zona por su implicación con la ciudad, ya que es un lugar muy transitado; además, las vistas a las vías del tren nos abren caminos relacionados con nuestro lector.
Apolodoro se enmarcaría dentro del “lector escalera”, ya que mediante la lectura de poemas de amor se escapa del control paterno y se sale de la norma que él le ha establecido, escala y explora un mundo nuevo, sube peldaños en la búsqueda de su identidad. Las vías del tren pueden ser también esas escaleras para las personas que llegan a la ciudad escapando o buscando algo nuevo o ya conocido, para las personas que se van dejando atrás cosas importantes, o para las que se van sin dejar nada, para las personas que leen esperando el tren; y, sobre todo, para los lectores que contemplan el baile de trenes desde la lejanía, intuyendo, leyendo, imaginando y escapando.

martes, 22 de febrero de 2011

El lector corrector


Granada: ciudad de lectores, y entre ellos, el corrector, el que mira con lupa, el que busca y rebusca, el de otra lectura, el que aspira en vano a la perfección absoluta, una errata, y todo se va al traste, una mayúscula que no debería haber salido, ¿quieres el café solo o con tilde? Prefiero un té diacrítico y dila que la quiero.
Granada es una ciudad de lectores y entre ellos, un lector falso, un lector comprado, que no le importa lo que lee más allá de que sea correcto. Un lector que se vende, pero un lector necesario.
http://lectorcorrector.blogspot.com/

El lector investigador



En el texto Un pez en el hielo, de Ricardo Piglia, nos situamos ante un lector investigador.


El lugar que hemos elegido para que este tipo de lector, es la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.


Hemos considerado que este era el lugar idóneo ya que es uno de los lugares en los que se puede manejar gran cantidad de información, así como disfrutar de un ambiente apropiado para alguien que esté interesado en las memorias o biografía de algún personaje, como es el caso de nuestro investigador. Así pues creemos que es el lugar ideal para que un lector investigador lleve a cabo su trabajo de forma satisfactoria.
Esperamos que os guste.

Ana García García

Cristina Sánchez Lucas


El lector reflexivo

En La hija del filósofo nos encontramos con dos tipos de lectores. Por un lado el propio filósofo, padre de la verdadera protagonista, que se dedica a leer junto con el resto alrededor de una alfombra y con vino, tabaco y algo de picar y a charlar sobre lo leído, a meditar sobre lo que ha podido ver con los demás. Ese sitio cargado de humo podría ser el Arte Café La Tertulia, de Granada, aunque claro está, ya sin humos.

Por otra parte, tenemos a la propia niña que, al igual que La Maga en Rayuela está desvalorada y desprestigiada. Ella entiende lo que están diciendo porque aunque no ha leído directamente, el estar todo el día sirviendo a su padre hace que haya podido ser una lectora de oídas.

En el vídeo intento establecer un paralelismo entre La Maga y La Hija del Filósofo mediante fragmentos de ambas obras.

Un saludo






El lector maldito

Cuento: "El libro en blanco" de Julio Ramón Ribeyro

Lector - maldito:
El protagonista, un peruano extrovertido con multitud de amigos de quien desconocemos su nombre y edad, sueña con triunfar como escritor mientras sobrevive en trabajos menores como traductor en una agencia de noticias. Se aburre, se siente infravalorado y se distrae con facilidad.
Posee una buena biblioteca y disfruta admirando las de sus amigos. Los únicos momentos en los que le vemos leyendo es mientras se distrae en su puesto de trabajo. Lo hace en París, donde reside, de día, sentado en su silla de la agencia de noticias. Lee para evadirse en momentos de poca actividad. Sus lecturas son de buena calidad pero resulta irónico que las que elige para sus momentos de evasión en el trabajo sean En busca del tiempo perdido de Marcel Prost y Elogio de la pereza de Bertrand Russel.
Los efectos que sufre en relación al libro en blanco son diversos y cambian en función de si lo posee o no. El objeto es perverso, está maldito y cuando es así las desgracias le persiguen materializándose en problemas con sus jefes que le obligan a abandonar sus trabajos, insomnio, úlcera estomacal, hemorragias, su madre enferma gravemente, gastos imprevistos, abandono de su pareja quien además se rompe una pierna y soledad. Cuando se aleja del libro recobra la salud, la pareja, logra buenos trabajos y recupera su tranquilidad y estabilidad económica. Ata cabos y descubre los perniciosos efectos del objeto. ¿Qué hacer con él? ¿Regalárselo a alguien? La vileza de tal acto le repugna y decide abandonarlo lanzándolo en medio de un parterre de rosas, inocentes víctimas finales de la nociva obra.
El libro es un objeto maldito que trae la desgracia a los que lo poseen. Las personas que lo atesoran como un valioso regalo son escritores que cometen el sacrilegio de tener un libro en blanco, imaginarse escribiendo en él maravillosos textos, pero que no cumplen sus promesas y lo relegan al olvido y a una existencia sin propósito. Álvaro Chocano, amigo del protagonista, posee el libro durante un tiempo. Le diagnostican un tumor, descubre los peligros del objeto y escribe un pequeño poema en él advirtiendo de sus riesgos. Escribiendo casi logra acariciar con las yemas de sus dedos la llave que le salvará de la maldición pero no logra concluirlo incumpliendo su misión creadora y sufriendo el irremediable castigo.
Un libro en blanco se venga de nosotros. ¿Por qué? Porque el libro es un ser vivo que nace, crece y envejece. Si tiene suerte logrará convivir con un dueño que lo cuidará y disfrutará con él pero si la fortuna no es tan benevolente puede convertirse en un ser condenado a la extinción. Eliminación real puesto que para muchos un libro es un ente maligno y peligroso al que hay que silenciar lo antes posible. Como prueba de esta triste realidad sirvan algunos ejemplos:
El rey Nabonasar inició la guerra contra los libros en el 747 a. C. ordenando destruir todos los ejemplares de la Biblioteca de Babilonia puesto que la Historia debía empezar a partir de él.
El emperador chino Shi – Hoang- Ti efectuó una matanza similar por la misma razón en el 213 a. C.
El caso de la gran Biblioteca de Alejandría es especialmente destacable. Las tropas de Julio César la saquearon en el 47 a. C. La emperatriz Zenobia, reina de Palmira también la atacó e incendió parte de ella. Diocleciano conquistó Alejandría y ordenó la destrucción de dos bloques de la misma. En el 390, el patriarca cristiano Teófilo destruyó un anexo de la Biblioteca. El golpe definitivo lo dieron los árabes en el 646 quienes conquistaron la ciudad y arrasaron la biblioteca hasta sus cimientos.
La Biblioteca de Constantinopla en el 476 sufrió un incendio que eliminó ciento veinte mil manuscritos. Más tarde, el emperador León III mandó quemar la biblioteca, los manuscritos e incluso a los bibliotecarios.
En el siglo XI los turcos saquearon la Biblioteca de El Cairo que atesoraba más de doscientos mil ejemplares.
En 1109, los francos tomaron Trípoli y quemaron la biblioteca árabe de la ciudad.
En nuestro país, Fernando III el Santo, en el 1236 hizo una hoguera con la Biblioteca de los Califas de Córdoba.
Desde 1483, fray Tomás de Torquemada, al cargo de la Santa Inquisición realizó varias quemas generales de libros a las que siguieron las de el cardenal Cisneros.
La lista de atentados contra los libros prosigue y parece interminable: quema de códices mayas en Hispanoamérica, la quema de Savonarola, las de los nazis…
Tal vez nos merezcamos este trato como venganza por los atropellos que durante siglos hemos infringido a estos inocentes objetos cuyo único pecado es el de existir. No pidieron nacer y si lo han hecho es por nuestra voluntad. Cumplen con la maravillosa tarea de albergar el conocimiento del género humano y como recompensa, fruto de la ignorancia, del fanatismo y la barbarie, les hemos regalado en ocasiones una existencia miserable, pudiendo ser ilustrada con los famosos versos de Alberti: “…partidos, sucios, pisoteados, con ese inexpresable gesto fijo y oscuro del que al nacer ya lleva contra su espalda el muro de los ejecutados".

El lugar elegido. El cementerio de Granada.
Un libro que cuya simple posesión puede llevarte a la muerte. Un lector maldito que lucha contra él. Qué mejor lugar para semejantes actores que el cementerio de Granada.
La maldición que encierra el objeto es la de castigar hasta la expiración a aquel que ose poseer un libro en blanco y no escriba y desempeñe en él la misión que su naturaleza necesita.
El libro se venga de nosotros, de la humanidad que lo creó para después abandonarlo a una existencia plagada de dolor. El abandono, la indiferencia, la crueldad, las quemas, las persecuciones, las exterminaciones, las listas de libros prohibidos… Todo esto es lo que hemos regalado a este objeto que no pidió nacer y cuyo simple anhelo fue el de ayudarnos en nuestra existencia atesorando nuestros conocimientos, sueños, deseos y fantasías.
Los escritores, sus dioses creadores, son quienes más debieron protegerlos pero fueron los primeros que los abandonaron a su suerte y es por esto que el libro maldito se ceba en ellos con extrema crueldad.
La muerte acecha y el mejor entorno para intentar vencerla es su propio terreno. Es en un cementerio donde deberíamos llevar este funesto ente para, una vez allí, escribir en él. De esta forma ennegrecemos sus blancas páginas y nos redimimos cumpliendo nuestra promesa. El juramento que hicimos sin darnos cuenta al perturbar su reposo pero que no llegamos a cumplir: crear maravillosos textos en tan propicio objeto.
La preocupación por nosotros mismos y por nuestros semejantes no es algo nuevo, es un comportamiento que nos acompaña desde siempre. Es hace 130.000 años cuando observamos los primeros enterramientos en homínidos pre – Homo Sapiens lo que ya indica una verdadera preocupación en el género humano para con el fallecido que va más allá de la vida diaria. Por esta razón, un cementerio, generalmente considerado como lugar de tristeza puede ser observado con otras naturalezas o connotaciones.
Así, además del dolor que experimentamos en este entorno también debemos entender que el cementerio también puede ser visto desde los ojos de la alegría por ser lugar de paz y descanso, el fin de los sufrimientos de nuestros seres más queridos. También resulta para algunos un lugar de esperanza por ser espacio de tránsito hacia otro nivel de existencia que nos alivie de los innumerables sinsabores de nuestra vida mortal.
La reflexión sobre nuestra existencia finita y sobre lo breve de nuestro paso por este mundo es lo que debe hacernos entender que hemos de cumplir nuestras promesas. Las extremas consecuencias del libro en blanco tal vez sea la forma más directa de hacernos comprender esta incuestionable realidad. Debemos ser honestos con nosotros mismos y con nuestros actos y decisiones. Hemos de ser valientes y luchar hasta el final por cumplir nuestros sueños y no rendirnos en el largo camino.
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